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viernes, 2 de agosto de 2013

Madrid-Segovia, y la Fuenfría pudo conmigo.

Magníficas vistas de Manzanres El Real, de las mejores de todo el trayecto.

Último fin de semana de libertad ciclista de este verano, esta vez con más tiempo para planificar y poder ir acompañado, así que preparo un reto importante, una ruta larga y en constante subida, Madrid – Segovia por el Camino de Santiago.
A las 8:20 salimos del barrio con dirección al monte de El Pardo, buscamos la vía para llegar hasta Tres Cantos pisando lo menos posible el carril bici pero sin intención de coger el rompepiernas que han construído junto a la vía del AVE.
Empezamos el camino muy animados, somnolientos pero animados, por nuestro camino habitual siguiendo las tuberías del Canal de Isabel II, la verdad es que es un poco aburrido, pero no conviene gastar fuerzas tan al principio aún a costa de perdernos nuestros senderos favoritos por dentro de la tapia de el Pardo.
Llegamos hasta El Goloso, donde nos adelanta un grupo de ciclistas que parece que seguirán nuestro mismo camino. Aquí es donde empieza el rompepiernas y no sabemos otra alternativa que el carril bici, por suerte el grupo que nos acaba de adelantar si la conoce, subimos la primera cuesta de la pista del AVE e inmediatamente nos desviamos a un sendero sin dificultad pero bastante más entretenido y asequible que la temida pista.
El descubrimiento de este sendero ha hecho que nuestro camino hasta Tres Cantos sea bastante más fácil y entretenido de lo esperado, así que sin pausa empezamos a seguir las flechas amarillas, que ya aparecen aquí y que nos llevarán hasta Colmenar, entrando en el pueblo por la pista del cementerio.
Una vez en el pueblo, aunque el GPS me manda por la circunvalación, las flechas amarillas nos llevan hasta la puerta de la iglesia haciéndonos rodar en dirección prohibida por una calle. Según mi compañero de fatigas las flechas las ha pintado el del bar de la plaza.
Salimos del pueblo, ahora toca el camino hasta Manzanares El Real, famoso por su castillo. La salida de colmenar es digamos que entretenida, en algunas crónicas de gente que ha pasado por aquí lo denominan trialera, yo no diría tanto, pero si tenemos que echar pie a tierra en algún punto concreto del trayecto.
Pasado este tramo cogemos una pista bastante ancha pero con un firme bastante incómodo, mucha arena y piedra suelta que además de frenar la bicicleta hace que sea realmente incómodo circular.
Por si fuera poco, antes de llegar a  Manzanares hay una cuesta arriba bastante importante que nos hace tomarnos el primer descanso de la jornada, con bocadillos, frutos secos y pasas incluidos. En este punto las vistas son muy bonitas, puede que las mejores de la ruta, aunque esto quizá sea debido a que todavía no voy muy cansado y puedo apreciarlas, cosa que no puedo decir de todo el trayecto.
Ahora toca bajada hacia el pueblo y cogemos el camino que va bordeando La Pedriza para llegar a Mataelpino, es sorprendente la cantidad de flechas amarillas que hay, no me imaginaba que a 700 km de Santiago estuviera ya todo marcado, no nos hace falta mirar el GPS en ningún momento.
En esta zona mis fuerzas empiezan a flaquear, ya no ruedo tan fluido y empiezo a pensar que la subida a la Fuenfría puede ser muy dura.
En una praderita que encontramos paramos debajo de un árbol a hacer lo que correspondería a la comida, bocadillo, almendras, pasas y un membrillo de estos energéticos que venden en el Decathlon, desde luego hoy van a tener trabajo extra si quiero llegar a Segovia.
Después del descanso, que si nos echamos la siesta, que si seguimos, que si tenemos que llegar a Cercedilla igual, seguimos la ruta. Completamos la subida y nos metemos en el pueblo. Grata sorpresa esta al comprobar que es Navacerrada, ya no nos queda nada hasta el pie de puerto y por la hora es posible que todavía lleguemos a coger el tren de Segovia, el objetivo está ya cerca.
Antes de coger la carretera a Cercedilla nos toca un tramo de empujabike pero de los de verdad, casi que carga bikemás que empujabike, voy muy justito y esto es por seguir las flechas en vez de hacer caso por una vez a los que han pasado primero por aquí, que seguro conocen el terreno mejor que nosotros.
Sin ninguna dificultad llegamos a Cercedilla, parada para que mi acompañante, que a estas horas ya va tirando de mi, se compre una barra de pan y una napolitana que dice le sabe a gloria. A partir de aquí empiezan los 13 kilómetros de subida ininterrumpida que llevan  a la fuenfría, tercera vez este mes que me enfrento a esta subida, pero hay una pequeña diferencia entre hacerlo nada más bajar del tren y hacerlo después de 7 horas de pedaleo cuesta arriba casi de continuo.
Ya en la primera fuente de la carretera, parada para rellenar los bidones y algo más, porque voy vacío del todo, he pasado la reserva y todo lo que tengamos por ahí dentro.
Seguimos para arriba, el ritmo es muy cansino, ni siquiera puedo decir que me duela algo o vaya ahogado, nada, falta de fuerzas total.
Nos cruzamos con muchos endureros, este fin de semana hay prueba del Open de España y hoy es jornada de reconocimiento, la verdad es que verles bajar da gusto y envidia.
En la fuente pasada las Dehesas, nueva parada, con bocadillo otra vez, nos vamos comiendo el margen para coger el tren y cada vez veo más lejos el bajar a Segovia, a no ser que queramos llegar a casa a las 11 de la noche.
Tras otra sesión de bocadillo, almendras y pasas y de ver pasar tres grupos de descendedores, retomamos la subida. El ritmo ya es penoso, yo creo que alguno andando me pasaría si no fuera porque a estas horas la gente está dedicándose a comer mejor que a caminar o montar en bici.
Antes de terminar el tramo más complicado me bajo de la bici, voy a hacer andando un rato y luego me monto y completo la subida. En la ducha de los alemanes me monto otra vez en la bici al ver que la pendiente va tomando unos porcentajes más asumibles, pero es solo un par de kilómetros, al rato me vuelvo a bajar pensando en pasar andando el tramo complicado, pero mi cuerpo ya me dice que complicados son todos.
Con esta lamentable estampa llego al mirador de Los Poetas, donde otro grupo de endureros están mirando la salida del tramo 3 y pensando quien empieza, prefiero ni mirarles, porque alguno me ha pasado cuando iba todavía montado, a saber que estarán pensando, aunque si supieran que venimos desde Madrid lo mismo cambiaban de opinión, pero no es mi problema.
Como la bajada del campeonato pasa por el mirados, bajamos andando por miedo a que algún avión de los que se lo están pensando nos pase por encima en el descenso. Nueva parada, ya con la certeza de que es el punto de vuelta y asumiendo definitivamente y sin ningún resquemor que el reto de llegar a Segovia quedará para otra ocasión.
Descanso ya sin prisas y bajada a la estación para coger el tren, al que llegamos 1 minuto tarde, una lástima, ahora tendremos que tomarnos unas cervezas mientras esperamos al siguiente, la verdad es que están ricas tan fresquitas.
Y esto es todo, a partir de aquí la ruta es en tren, lo que iba a ser un trayecto de dos horas desde Segovia se ha convertido en uno de una hora desde Cercedilla.
Aunque en el momento y debido al cansancio no me ha dolido lo más mínimo no llegar hasta donde debiera, con el paso de las horas la espinita se está convirtiendo en un tronco que se ha quedado ahí clavado. El curso que viene sin duda hay que mejorar el estado físico, ahora me queda pensar cómo hacerlo, porque aumentar las rutas de bicicleta no es fácil, habrá que plantearse ir a correr de forma regular y no 2 veces cada semestre.

La ruta me pareció bastante bonita, mejor de lo esperado, y plenamente ciclable, altamente recomendable si estás en forma.

domingo, 13 de enero de 2013

A Colmenar otra vez, esta vez con la gorda.

Vista panorámica de Madrid. Tomada desde la pista del Canal de Isabel II entre Tres Cantos y El Pardo.

Pues dos semanas después de mi paseo con la flaca, vuelvo al mismo lugar pero por otro camino.
El plan era ir a El Escorial, pero a última hora decidimos que con el frío que hace no es plan ir a hacerse una ruta que tiene tramos no ciclables para globeros como nosotros y que mejor ir a Colmenar. En principio no me atrae mucho la idea, pero me prometen llegar hasta allí sin pisar asfalto y eso, sea bonito o no el camino, tenía ganas de conocerlo desde hace muchos años.
La excursión incluye bocadillos, tengo el día libre, desde el verano no había librado y también echaba en falta una ruta de las de varias horas y sin prisas por volver.
A las 10:20 nos ponemos en marcha, lo bueno de esta ruta es que salimos montados desde casa, ni coche ni tren ni nada, 2 quilómetros y a la tapia de El Pardo y desde allí todo pista hasta se supone que Colmenar.
Hace varios años que no hacía ese camino, el trozo entretenido está a partir de la clínica SEAR y la última vez que pasé por allí había demasiada vegetación como para pasar con la bici y el talud hasta la vía del tren imponía respeto. Ahora la vegetación está bastante más cuidada, no es que haya menos, es que han debido limpiar un poco el monte, y las vías han desaparecido, y no es lo mismo ver una cuesta que si se te va la rueda terminas en la vía que ver la misma cuesta por la que puedes bajar haciendo la croqueta con el riesgo de unos raspones como máximo.
El camino empieza subiendo junto al campo de golf por la parte interior de la valla del monte de El Pardo, para cruzarla en cuanto pasamos el campo y coger la pista que va paralela a la valla hasta la clínica, antes del Goloso. Este tramo la verdad es que no me gusta mucho, es como un descampado que vas atravesando por una pista con muchos surcos en algunos tramos.
Una vez en la clínica se coge el sendero que va paralelo a la vía junto a la valla, nuestra compañera casi toda la mañana, es la parte más entretenida del trayecto, es un sendero ratonero, con alguna cuesta en la que echo pie a tierra y con muchas curvas y repechos. Por este sendero llegamos a la estación de cercanías del Goloso. Algo gordo debe haber en el cuartel porque está todo lleno de coches y gente con vestidos bastante elegantes. Una vez pasado el aparcamiento y sus alrededores, cogemos la pista que va junto a las vías del AVE. Es toda recta si la miras desde arriba, pero desde la pista lo que ves es un auténtico y pestoso rompepiernas, todo cuestas bastante empinadas, subes y vuelves a bajar para volver a subir inmediatamente otra vez, la verdad es que es muy cansado.
Así llegamos hasta Tres Cantos. Un poco antes de llegar el camino está cortado por el Aula de Naturaleza, lo que nos obliga a ir para atrás y buscar un paso hasta el carril bici para poder continuar, es el único tramo de asfalto de todo el camino. Hacemos ese quilómetro hasta el hotel de Tres Cantos y ahí volvemos a dejar el carril para coger una pista que se va alejando poco a poco de la carretera y que está marcada como Camino de Santiago, confiemos en que llegue a Colmenar, porque a estas alturas ya va pesando la sed.
Enseguida vemos una fuente, pero cuando nos acercamos no tiene agua, o alguien ha cerrado el grifo si lo tiene o las últimas lluvias todavía no han llenado el acuífero que tanto habrá sufrido durante el verano. El caso es que aunque no haya agua, decidimos comernos el primer bocata al solecito, hace frio, pero al sol te puedes permitir hasta quitarte la chaqueta y estar más o menos a gusto.
Colmenar se ve ahí al lado y parece que este camino si que nos va a llevar hasta allí.
Ya pasado el cementerio toca comerse el otro bocata al lado de una ermita que hay junto a la carretera, la verdad es que la ruta se nos ha hecho corta y decidimos volver para ver si encontramos el paso en la zona que estaba cortada.
Esta vez si cogemos el carril bici y llegamos a Tres Cantos en un momento, aquí es donde parece que llega el camino que estaba cortado pero en este lado está abierto. Pero la alegría dura poco, después de una bajada nos encontramos otra valla que nos impide el paso, así que media vuelta y a seguir por el carril hasta el goloso para volver a coger el sendero, a ver si en sentido contrario podemos pasar sin bajarnos de la bici. En la primera cuesta grande si que la bajo, pero las dos siguientes se nota que ya no estoy para arriesgar y las bajo andando, es lo que tiene la edad, no se ven excesivamente complicadas, pero uno ya es viejuno para estas cosas.
Sin más incidencias llegamos al cruce de la carretera de El Pardo a Fuencarral. Aquí decidimos meternos en nuestro coto particular que es el monte de El Pardo y volver a cas por el camino habitual de las salidas domingueras de toda la vida, mucho más entretenido que la pista que va por fuera de la valla.
En definitiva, un buen día de bici y aunque parecía que no había hecho grandes esfuerzos, los 60 quilómetros pesan y por la tarde casi no puedo ni moverme, como hacía tiempo que no me pasaba. Ruta aceptable, más que nada por saber como llegar hasta Colmenar por el campo y si algún día estamos en forma se puede intentar ir desde casa hasta la sierra sin coger el tren.

Track de la ruta

lunes, 24 de septiembre de 2012

Otra vez en El Pardo.


Después del verano y entre las excursiones largas y las vacaciones, la verdad es que llevaba ya casi 3 meses sin pisar mi circuito de mountain bike particular. Han sido 3 meses en los que he disfrutado de unas rutas con vistas magníficas, paisajes espectaculares y retos ciclistas en forma de puertos que tan solo hace un par de años no estaban a mi alcance pero que gracias a practicar regularmente y esforzarme un poco he pasado decentemente.
Aunque carece de largas subidas y sobre todo del verde que podemos encontrar en la sierra, no me cansaré de repetir que un sitio como El Pardo es un lujo para los amantes del ciclismo de montaña y que la gente que no conoce Madrid ni se imagina que puedas salir de casa montado en la bici y en 10 minutos estar rodando por un sitio así.
Esta era la segunda salida de la temporada, la primera fue la Casa de Campo la semana pasada, buen lugar para probar el estado de forma que nos ha dejado el verano y el mes de inactividad, pero ya viendo que el nivel era aceptable, decido darme una vuelta por estos montes que supongo que gracias a ser el coto de caza del rey permanecen prácticamente inalterados, al menos en cuanto a construcciones se refiere, permitiendo que podamos disfrutar en cualquier momento de algún sendero divertido y alguna bajada con cierta dificultad técnica (las hay bastante difíciles, pero no se bajarlas).
Como siempre, la entrada la hago junto a la tapia del campo de golf, que tiempos en los que esto era un descampado y algunos moteros podían practicar motocross, ahora desde luego es algo más bonito de ver, aunque a cambio no lo podemos disfrutar a no ser que juguemos al juego de los palitos. La cuesta es bastante importante, como calentamiento no está nada mal, y hace que me plantee el por qué me he levantado de la cama para montar en bici si podía estar durmiendo un rato más, pero el ansia por probar mis nuevos frenos XT recién puestecitos ha podido más que el sueño.
Al acabar la subida me duele hasta la cabeza, paso por la primera de las bajadas y solo de pensar en la subida posterior y el repecho final me hace desistir de tirarme por ella, ya habrá días para volver a probar si soy capaz de subir hasta arriba montado o el montículo final puede conmigo, hoy de momento he decidido no despertarle y dejaremos el tema para otro finde.
La que no perdono es la bajada de los peraltes, entre otras cosas porque no se otro sitio por donde bajar, así que me tiro por la cuesta para hacerle el primer examen a mis flamantes frenos, sabiendo, eso si, que las pastillas necesitan cierto rodaje para rendir, pero la sorpresa es mayúscula, esto frena de maravilla, una de dos, o antes llevaba una patata y cualquiera hubiera sido una maravilla a su lado, que es probable, o estos frenos son mejor todavía de lo que cuentan. No quiero ni pensar si en dos o tres días van a frenar todavía más y mejor que ahora.
El terreno está bastante roto, el verano ha pasado factura y aunque no ha habido tormentas fuertes como el año pasado, hay bastante arena suelta y sobre todo alguna zona con muchos baches, sobre todo el cuestón que hay un poco antes de cruzar la carretera, está lleno de surcos y roderas que hacen que casi tenga que poner pie a tierra. Por esta vez me ha librado, pero será un tónica general a lo largo de la mañana el poner pie a tierra.
Al llegar abajo del todo, la zona de arena de rio parece todavía más grande de lo habitual, aún así consigo subir el repecho posterior, así que no debe ser mucho más grande que antes del verano.
Ahora toca la zona de respiro entre los pinos antes de afrontar la subida más dura de las que conozco por aquí, poco antes de llegar a la gasolinera me desvío hacia la derecha y afronto la subida que me llevará hasta la fuente de Valpalomeros pasando por el poste de alta tensión y su terrible repecho. En algunas zonas la arena hace muy dura la subida y gracias a que antes del verano jubilé mi plato de 36 dientes y volví al de 32 he podido subir sin tener que poner el molinillo, lo bueno es que parece que voy dejando atrás el sueño y la verdad que me siento fuerte. Parada en la fuente, barrita de cereales y a por las bajadas buenas.
En la primera disfruto como un enano y me permite exprimir mis nuevos frenos al máximo, gozando con su suavidad y la poca fuerza que hay que hacer sobre las manetas para que la rueda se pare con la fuerza que desees en cada momento.
Esta cuesta me ha dejado junto a la valla que delimita la zona cerrada para el público. Aquí puedo observar un ciervo pastando tranquilamente, ya queda poco para la berrea durante la cual las estampas de ciervos son bastante abundantes en esta zona.
Subo la cuesta que va paralela a la valla y nuevamente me encuentro bastante bien, tampoco puedo decir si es que iba más despacio de lo habitual y por eso no me fatigo mucho, pero la cuesta final con las raíces la sorteo con más o menos facilidad sin tener que parar ahogado al llegar arriba como me ocurre otras veces.
Ahora toca la bajada por el mirador. Aquí empiezan los problemas. A media bajada hay una bifurcación que a pesar de haber tomado como cientos de veces, todavía no soy capaz de saber a dónde me lleva cada una de las dos opciones. Hoy cojo la izquierda y resulta ser la que tiene el tramo complicado al final. Otras veces no he tenido problemas, pero hoy hay mucho surco y a media bajada no se qué hago pero me veo rodando cuesta abajo, así que antes de hacer la croqueta suelto la bici y que ruede ella, que no tiene que sentarse en ningún sitio y se puede manchar.
Termino la bajada y afronto la subida por el lado izquierdo de la carretera, no me acordaba que esta subida se me hacía tan larga, no es que sea especialmente dura, pero siempre voy engañado pensando que es más corta de lo que realmente es, y eso machaca más que los porcentajes en algunas ocasiones.
Desde arriba, cruzo la carretera, voy a la fuente otra vez e inicio la bajada que me dejará junto al puente de la vía del tren. Aquí hay dos opciones, bueno, tres. Volver para casa sin subir, subir paralelo a la vía por un camino bastante duro y subir hacia el Palacio de la Quinta. Descarto las dos primeras, en el medio está la virtud, ni demasiada dureza ni volverse para casa. Empiezo la subida y veo otros 3 ciclistas que suben por la carretera y me van pasando. Como un crío me pico con ellos aprovechando que ellos no me ven y no puedo hacer el ridículo, lo que me lleva a que en un momento dado en vez de mirar el camino les miro a ellos y a rodar por el suelo. Esta vez no he podido abandonar a la burra, menos mal que iba cuesta arriba y despacio y no me hago nada.
Una vez en el bar, sigo la subida ya junto a la tapia camino a casa, es un tramo duro, por la pendiente y por las raíces y surcos, pero también lo paso aceptablemente.
Después de esta subida no me puedo ir para casa por fuera de la tapia, así que busco el club de tiro y bajo más o menos bordeándolo, con cuidado porque no sería la primera vez que me confundo de camino y termino viendo caer alrededor perdigones sueltos y hoy se oyen bastantes disparos, pero llego bien hasta abajo.
Desde aquí el camino es más o menos llano hasta llegar a la M40, la última subida para superar uno de los túneles bastante menos transitado que los días laborables y volver a la tapia del campo de golf.
Jornada concluida, termino contento por lo que me han gustado los frenos y sobre todo porque me he encontrado bastante bien. Últimamente estoy muy perezoso y me cuesta un montón ir a nadar, coger la bici y no digamos correr, que todavía no he ido desde hace más de 4 meses, pero las veces que me pruebo un poco curiosamente el rendimiento no es malo, así que lo de nadar parece estar dando sus frutos.
Un buen amigo se ha comprado bici y parece que está haciendo casi todos los fines de semana rutas bastante chulas, a ver si puedo acompañarle más de un día y este blog se enriquecerá con las experiencias.

Track de la ruta.

martes, 19 de junio de 2012

Vídeos por El Pardo

Os cuelgo los vídeos que he grabado este fin de semana por El Pardo. Están grabados con una Mini DV80, también llamada minishitcam o mierdacámara. La verdad es que la calidad de los vídeos grabados deja que desear, pero las ventajas son su tamaño, que permite colocarla en innumerables posiciones tanto en la bici como en el ciclista, y sobre todo su precio, 13 dólares me costó a mi en ebay. Hay que tratar los vídeos en el ordenador para estabilizar la imagen y aún así en terrenos con mucha piedra o baches pequeños, de esos que te hacen vibrar todo el cuerpo por mucha horquilla que lleves, la imagen sale muy movida y deformada por el efecto gelatina.
En varios foros hablan de esta cámara y de como tratan los vídeos, podéis ver grabaciones y montajes muy buenos, incluso algunos grabados con varias cámaras en diferentes posiciones simultáneamente.
Yo he utilizado el VReveal, quizá no es el mejor, pero es el más sencillo que he encontrado de utilizar, le das a un botón y te estabiliza la imagen y te da intensidad a los colores. Luego los montajes los he hecho con el windows movie maker, no es de profesionales pero tiene bastantes opciones para insertar vídeos, sonido, títulos, etc.
Os pongo mis vídeos:



jueves, 7 de junio de 2012

Ciclismo sin salir de Madrid (y III). El Pardo.


Completo por el momento la serie con lugares en los que practicar ciclismo de montaña en Madrid sin necesidad de coger el coche para llegar al sitio.
En este caso, se trata de una zona muy amplia, mucho más que las dos anteriormente descritas, Dehesa de la Villa y Casa de Campo y como dice alguno de mis amigos cuando le he llevado, es “auténtico Mountain bike”, caminos ratoneros, curvas, descensos rápidos, subidas duras, bajadas complicadas, tiene de todo. Su principal característica es que no da descanso, está plagado de subes y bajas y no hay prácticamente ninguna zona de llano, con lo que si no nos paramos a charlar podemos llegar a casa bastante machacados.
Se encuentra situado en el término municipal de Madrid, al norte de la capital, y tiene una extensión de 16000 hectáreas, aunque solamente 900 son accesibles, el resto se encuentran valladas y son para uso y disfrute del Rey exclusivamente. Está declarado como Zona de Especial Protección para las Aves y está integrado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Fundamentalmente está compuesto de bosque de encians con numerosos senderos que lo recorren, aunque también hay zonas de pinar y de otras especies, está considerado el bosque mediterráneo más grande de la provincia.
Entre la fauna podemos encontrar conejos, liebres, perdices, jabalíes y ciervos, estos últimos dentro de la zona vallada.
El acceso se puede hacer por varios puntos, yo lo hago casi siempre por la calle Braojos, junto a la valla del campo de golf. Se puede llegar a este punto montado en la bicicleta, el anillo verde pasa a pocos metros, o se puede coger el cercanías hasta la estación de Pitis y hacer un corto trayecto por el anillo verde. Este acceso nos tiene reservado un buen calentón para empezar, la cuesta que hay que superar junto al cercado del campo de golf es importante, y más cuando no has ni calentado.
En el track adjunto muestro uno de los recorridos que suelo realizar, hay muchos más, pero con este no os aburriréis, discurre por las zonas más entretenidas y coge unas cuantas bajadas por senderos revirados y subidas que nos permitirán mantener un buen estado de forma.
Señalar que fuera de este recorrido hay varias bajadas en las que los descenders han hecho saltos artificiales y peraltes, si te gusta esto también lo puedes hacer en El Pardo.
Como zonas más señalables de esta ruta se encuentran la bajada inicial, conocida como bajada de los peraltes, muy entretenida y que nos puede dar algún susto, aunque no tiene piedras, hay zonas con mucha pendiente que nos pueden asustar si no tenemos cierta práctica. Recordad también que por mucho peralte que haya, hay que girar el manillar para tomar las curvas, es típico en la primera bajada tomar recta la primera curva con peralte pronunciado, por suerte es tan alto que no nos podemos salir del camino ni chocarnos con nada.



  Otro punto a señalar es la subida a la fuente de Valpalomero, es una subida de algo más de un kilómetro que se hace muy dura, conviene no tirar de todo el desarrollo antes del último repecho junto al poste de la luz, ahí necesitaremos subir un par de piñones si no queremos echar pie a tierra.
Desde ese punto iremos hacia la puerta del Palacio de la Quinta, cruzaremos la carretera de El Pardo a Fuencarral y bajaremos por uno de los senderos más entretenidos.
A continuación iremos hacia Mingorrubio y si queremos podemos pasar por el Rompepiernas, tres subidas seguidas con sus respectivas bajadas, de unos 100 metros cada una de las primeras y un poco más larga la última, pero estas si que son para profesionales, hay que estar muy fuerte para subirlas del tirón, saber manejar desarrollos y controlar la bicicleta para que no se encabrite.
Por aquí llegamos al punto más al norte de la zona visitable, junto al embalse, desde aquí ya tenemos que volver hacia Madrid por cualquiera de los numerosos caminos, bien junto al río o bien subiendo hacia la zona de la valla, más suave la primera y con más subidas la segunda.
Os animo a todos en cuanto tengáis cierta forma física y control de la bicicleta a visitar esta zona, los que no lo conozcáis os sorprenderéis de lo que tenemos al ladito de casa y los que busquéis calmar el mono de bicicleta tenéis terreno de sobra para ello.
Con esta entrada completo las rutas que conozco para hacer en Madrid saliendo montados desde casa. Por supuesto que la sierra nos ofrece otras cosas, pero poder darte una vuelta más que decente en bici después del trabajo es algo que debemos valorar.

Track de la ruta