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lunes, 24 de septiembre de 2012

Otra vez en El Pardo.


Después del verano y entre las excursiones largas y las vacaciones, la verdad es que llevaba ya casi 3 meses sin pisar mi circuito de mountain bike particular. Han sido 3 meses en los que he disfrutado de unas rutas con vistas magníficas, paisajes espectaculares y retos ciclistas en forma de puertos que tan solo hace un par de años no estaban a mi alcance pero que gracias a practicar regularmente y esforzarme un poco he pasado decentemente.
Aunque carece de largas subidas y sobre todo del verde que podemos encontrar en la sierra, no me cansaré de repetir que un sitio como El Pardo es un lujo para los amantes del ciclismo de montaña y que la gente que no conoce Madrid ni se imagina que puedas salir de casa montado en la bici y en 10 minutos estar rodando por un sitio así.
Esta era la segunda salida de la temporada, la primera fue la Casa de Campo la semana pasada, buen lugar para probar el estado de forma que nos ha dejado el verano y el mes de inactividad, pero ya viendo que el nivel era aceptable, decido darme una vuelta por estos montes que supongo que gracias a ser el coto de caza del rey permanecen prácticamente inalterados, al menos en cuanto a construcciones se refiere, permitiendo que podamos disfrutar en cualquier momento de algún sendero divertido y alguna bajada con cierta dificultad técnica (las hay bastante difíciles, pero no se bajarlas).
Como siempre, la entrada la hago junto a la tapia del campo de golf, que tiempos en los que esto era un descampado y algunos moteros podían practicar motocross, ahora desde luego es algo más bonito de ver, aunque a cambio no lo podemos disfrutar a no ser que juguemos al juego de los palitos. La cuesta es bastante importante, como calentamiento no está nada mal, y hace que me plantee el por qué me he levantado de la cama para montar en bici si podía estar durmiendo un rato más, pero el ansia por probar mis nuevos frenos XT recién puestecitos ha podido más que el sueño.
Al acabar la subida me duele hasta la cabeza, paso por la primera de las bajadas y solo de pensar en la subida posterior y el repecho final me hace desistir de tirarme por ella, ya habrá días para volver a probar si soy capaz de subir hasta arriba montado o el montículo final puede conmigo, hoy de momento he decidido no despertarle y dejaremos el tema para otro finde.
La que no perdono es la bajada de los peraltes, entre otras cosas porque no se otro sitio por donde bajar, así que me tiro por la cuesta para hacerle el primer examen a mis flamantes frenos, sabiendo, eso si, que las pastillas necesitan cierto rodaje para rendir, pero la sorpresa es mayúscula, esto frena de maravilla, una de dos, o antes llevaba una patata y cualquiera hubiera sido una maravilla a su lado, que es probable, o estos frenos son mejor todavía de lo que cuentan. No quiero ni pensar si en dos o tres días van a frenar todavía más y mejor que ahora.
El terreno está bastante roto, el verano ha pasado factura y aunque no ha habido tormentas fuertes como el año pasado, hay bastante arena suelta y sobre todo alguna zona con muchos baches, sobre todo el cuestón que hay un poco antes de cruzar la carretera, está lleno de surcos y roderas que hacen que casi tenga que poner pie a tierra. Por esta vez me ha librado, pero será un tónica general a lo largo de la mañana el poner pie a tierra.
Al llegar abajo del todo, la zona de arena de rio parece todavía más grande de lo habitual, aún así consigo subir el repecho posterior, así que no debe ser mucho más grande que antes del verano.
Ahora toca la zona de respiro entre los pinos antes de afrontar la subida más dura de las que conozco por aquí, poco antes de llegar a la gasolinera me desvío hacia la derecha y afronto la subida que me llevará hasta la fuente de Valpalomeros pasando por el poste de alta tensión y su terrible repecho. En algunas zonas la arena hace muy dura la subida y gracias a que antes del verano jubilé mi plato de 36 dientes y volví al de 32 he podido subir sin tener que poner el molinillo, lo bueno es que parece que voy dejando atrás el sueño y la verdad que me siento fuerte. Parada en la fuente, barrita de cereales y a por las bajadas buenas.
En la primera disfruto como un enano y me permite exprimir mis nuevos frenos al máximo, gozando con su suavidad y la poca fuerza que hay que hacer sobre las manetas para que la rueda se pare con la fuerza que desees en cada momento.
Esta cuesta me ha dejado junto a la valla que delimita la zona cerrada para el público. Aquí puedo observar un ciervo pastando tranquilamente, ya queda poco para la berrea durante la cual las estampas de ciervos son bastante abundantes en esta zona.
Subo la cuesta que va paralela a la valla y nuevamente me encuentro bastante bien, tampoco puedo decir si es que iba más despacio de lo habitual y por eso no me fatigo mucho, pero la cuesta final con las raíces la sorteo con más o menos facilidad sin tener que parar ahogado al llegar arriba como me ocurre otras veces.
Ahora toca la bajada por el mirador. Aquí empiezan los problemas. A media bajada hay una bifurcación que a pesar de haber tomado como cientos de veces, todavía no soy capaz de saber a dónde me lleva cada una de las dos opciones. Hoy cojo la izquierda y resulta ser la que tiene el tramo complicado al final. Otras veces no he tenido problemas, pero hoy hay mucho surco y a media bajada no se qué hago pero me veo rodando cuesta abajo, así que antes de hacer la croqueta suelto la bici y que ruede ella, que no tiene que sentarse en ningún sitio y se puede manchar.
Termino la bajada y afronto la subida por el lado izquierdo de la carretera, no me acordaba que esta subida se me hacía tan larga, no es que sea especialmente dura, pero siempre voy engañado pensando que es más corta de lo que realmente es, y eso machaca más que los porcentajes en algunas ocasiones.
Desde arriba, cruzo la carretera, voy a la fuente otra vez e inicio la bajada que me dejará junto al puente de la vía del tren. Aquí hay dos opciones, bueno, tres. Volver para casa sin subir, subir paralelo a la vía por un camino bastante duro y subir hacia el Palacio de la Quinta. Descarto las dos primeras, en el medio está la virtud, ni demasiada dureza ni volverse para casa. Empiezo la subida y veo otros 3 ciclistas que suben por la carretera y me van pasando. Como un crío me pico con ellos aprovechando que ellos no me ven y no puedo hacer el ridículo, lo que me lleva a que en un momento dado en vez de mirar el camino les miro a ellos y a rodar por el suelo. Esta vez no he podido abandonar a la burra, menos mal que iba cuesta arriba y despacio y no me hago nada.
Una vez en el bar, sigo la subida ya junto a la tapia camino a casa, es un tramo duro, por la pendiente y por las raíces y surcos, pero también lo paso aceptablemente.
Después de esta subida no me puedo ir para casa por fuera de la tapia, así que busco el club de tiro y bajo más o menos bordeándolo, con cuidado porque no sería la primera vez que me confundo de camino y termino viendo caer alrededor perdigones sueltos y hoy se oyen bastantes disparos, pero llego bien hasta abajo.
Desde aquí el camino es más o menos llano hasta llegar a la M40, la última subida para superar uno de los túneles bastante menos transitado que los días laborables y volver a la tapia del campo de golf.
Jornada concluida, termino contento por lo que me han gustado los frenos y sobre todo porque me he encontrado bastante bien. Últimamente estoy muy perezoso y me cuesta un montón ir a nadar, coger la bici y no digamos correr, que todavía no he ido desde hace más de 4 meses, pero las veces que me pruebo un poco curiosamente el rendimiento no es malo, así que lo de nadar parece estar dando sus frutos.
Un buen amigo se ha comprado bici y parece que está haciendo casi todos los fines de semana rutas bastante chulas, a ver si puedo acompañarle más de un día y este blog se enriquecerá con las experiencias.

Track de la ruta.

martes, 4 de septiembre de 2012

El anillo verde ciclista de Madrid.


El sábado, para retomar la bici después de las vacaciones, me di una vuelta por casi todo el anillo verde ciclista, un carril bici de casi 80 kilómetros de longitud que rodea la capital siguiendo más o menos el itinerario de la M40. Esto es lo que vi.
Empezamos la ruta a la altura de Puerta de Hierro, enfrente del hotel Monte Real, para ir hacia el norte buscando los nuevos barrios de esa zona.
Lo primero que llama la atención y que es una constante en todo el carril cuando pasa por barrios de nueva construcción, que es casi la mitad del recorrido, es que discurre por el bulevar central de las avenidas y que para pasar las numerosas rotondas pasa a las aceras laterales, cruza la calle que salga a derecha o izquierda de la rotonda y vuelva al bulevar central, total, 3 cruces con semáforo para cada rotonda.
Otro aspecto curioso es que aunque discurra por zonas con aceras bastante anchas, la zona roja incluye el carril bici con los dos sentidos de circulación y otro carril reservado a peatones en el que no caben más de dos personas y sin separación de la zona de bicicletas. Aparte, la anchura de los 3 carriles es insuficiente para circular dos ciclistas o dos peatones en paralelo, ¿Qué ocurre?, que normalmente a no ser que vayas solo a toda pastilla, invades los carriles que no son tuyos con el consiguiente peligro.
El anillo discurre por Montecarmelo hasta la carretera de Alcobendas a Fuencarral, allí desaparece unas decenas de metros, menos mal que la zona suele estar concurrida y con seguir a los demás ciclistas encuentras de nuevo el carril unos metros más adelante y al otro lado de la carretera. Un túnel largo y sorprendentemente limpio y bien conservado nos permite pasar por debajo de las vías de salida de Chamartín y entrar en el barrio de Las Tablas. Nada más pasar este túnel, el camino que toman todos los ciclistas nos hace pensar que o bien la zona que tenemos por delante está en mal estado o que da mucha vuelta y merece más la pena ir por las calles que por la vía ciclista, porque muchos se desvían para tomar otro camino que como vimos después, es mucho más recto y me atrevería a decir que más seguro, tanto semáforo y tan poco tráfico hace que vayas prestando menos atención y saltándote semáforos para no eternizarte. Por las calles casi no hay coches y los cruces los haces directamente sin tener que pasar de la acera al bulevar constantemente.
De aquí, dando una buena vuelta y por eso la gente se desviaba, llegamos a Sanchinarro. En este barrio en algún punto debe haber un error en la señalización o una zona poco clara de lo que es el anillo ciclista y lo que es otro carril bici, en un momento dado llegamos a la puerta de las nuevas cocheras de la EMT y tenemos 3 opciones de continuar, una que claramente te lleva al barrio-descampado de Valdebebas y otras dos, una que parece que es nuestro camino a seguir pero que desaparace durante unos 30 metros y otra que tiene pinta de sacarte de Madrid e ir en dirección contraria a la que deseamos. Después de preguntar, resulta que nosotros no hemos llegado allí por el anillo ciclista, la vía de la derecha es nuestro camino y la de la izquierda por donde se supone que deberíamos haber llegado, pues es el anillo verde también. Tampoco hay ninguna señal que te mande hacia la puerta de las cocheras que es dónde continúa el camino.
Pasado este punto cruzamos la carretera del Aeropuerto y nos ponemos junto a la M40, incluso justo encima en algún punto, para dirigirnos hacia el Campo de las Naciones. Aquí hay un punto un poco lúgubre, el carril va por una zona de campo por debajo de una autopista entre las columnas que la sujetan, pero realmente está en buen estado y no es una zona peligrosa.
Por aquí llegamos al estadio de La Peineta, que sigue de obras, y eso que iba a albergar todas las competiciones de las olimpiadas de 2012, y al barrio de Las Rosas. Por aquí todo bien, si acaso algún cruce de calle de más, sobre todo porque vamos pegaditos a la M40 y no parece necesario meterse en la primera manzana de la ciudad en lugar de rodar por fuera de esta.
Cruzamos la A3 y rodamos muy cerca del nuevo barrio de Vallecas, puede que sea Santa Eugenia, pero no conozco mucho esta zona.
Ya llevamos unos cuantos kilómetros, y aunque el ritmo ha sido muy suave y no hemos pasado apenas cuestas, empezamos a ir tocadillos.
Ahora nos toca un tramo de bajada por la zona de entrevías y desembocamos en la Caja Mágica, donde se pierde otra vez el carril. Todo hace indicar que hay que entrar al parque, pero por dentro de este no se ve ninguna señal ni marca que indique el recorrido. Nosotros entramos al parque y la indicación que encontramos es el camino para ir a Madrid Rio. Como esta conexión la desconocíamos, no vemos indicaciones del anillo verde y ya tenemos hambre, nos metemos a Madrid Rio y en Legazpi nos metemos una pizza, grave error.
Decidimos no volver a buscar el anillo y seguir por Madrid Rio, el ambiente debe ser bueno y seguro que algo curioso nos encontramos. Pero no, para mi el camino se hace penoso, echaría la pizza allí sin ningún problema, me pesa la tripa, las piernas y para colmo el culo ya debe ir como la bandera del Japón, mucho tiempo de bici para llevar 1 mes sin tocarla. El trozo desde el Puente de los Franceses hasta la Dehesa de la Villa lo hacemos por el GR que va junto a la M30 y se me hace un infierno.
Finalmente, llegamos a la Dehesa de la Villa y damos por concluida la ruta.
Conclusiones que he sacado del publicitado Anillo Verde Ciclista:
No sirve para utilizar la bici como medio de transporte. Las distancias son muy largas y hay tantos cruces y semáforos que hace que los trayectos sean eternos y con más kilómetros de la cuenta.
Sirve para montar con los niños, pero lo veo hasta peligroso por la cantidad de cruces y el hecho de compartirlo con adultos que lo utilizan a una velocidad excesiva para el tipo de vía que es.
No sirve para practicar ciclismo como deporte. Por la cantidad de semáforos y porque está invadido por niños, patinadores, peatones y cuantas cosas puedas imaginar, aparte de que es muy estrecho.
Sirve para engordar la cantidad de kilómetros de carril bici de la capital, un dato muy bonito para sacarlo en las elecciones. Durante bastante tiempo solo esta vía que no sirve para nada suponía más del 50% de los kilómetros de carril bici.
Para mi, lo único positivo de este anillo es que mucha gente se anima a coger la bici porque les pilla cerca y lo creen un lugar ideal para montar. Si prueban la bici aquí y repiten y les gusta, poco a poco irán descubriendo otras cosas y terminarán siendo aficionados a la bici, y quién sabe si poco a poco alguno se atreverá a saltar a la calle y utilizar la bici como medio de transporte, y esto no es poco, lo que dudo es que compense el gasto de hacer este carril.
Otra duda es si de verdad no había otra forma de hacerlo, más barata, con menos obra y más útil.

domingo, 10 de junio de 2012

La cuesta de la muerte

Es el sitio más mítico de la Casa de Campo cuando hablamos de ciclismo de montaña. En los tiempos en los que la Copa del Mundo de ciclismo de montaña visitaba la capital, este era el punto más famoso de un circuito que por lo demás no destacaba por su dificultad técnica. Se trata de una cuesta con una pendiente muy pronunciada y que dependiendo de la época del año tendrá un suelo arenoso muy resbaladizo, un surco en medio de la bajada o si la cogemos en una época húmeda sin barro tendremos las condiciones ideales para bajarla.
Tendrá a lo sumo 50 metros de bajada, pero la impresión que da tanto si la miras desde arriba como desde abajo es que es casi vertical.
Dicen los que la frecuentan que el truco es dejarse caer, muy fácil cuando te lo cuentan, pero la verdad es que cualquier otra cosa que hagas no va a servir de nada, con los frenos puedes bajar a menor velocidad si llevas la bici controlada desde el principio, pero parar la bicicleta en mitad de la cuesta es casi imposible y echar pie a tierra tampoco nos servirá de mucho, lo más probable es que nos caigamos también.
Yo la he bajado unas 3 veces en el último mes, no lo había hecho antes. Mi consejo, por supuesto no asomarse antes de bajar. Una vez metidos en faena, recomiendo entrar frenando intentando no derrapar hasta superar la curva que hay el inicio. Una vez superada ya estaremos casi en la mitad de la cuesta y podremos soltar los frenos para que el último repechito en subida nos frene la bicicleta. Dicen que hay gente que en este repecho dan un salto por encima de la pista que cruza, no lo he visto nunca, pero podría ser.
Os dejo un vídeo de toda la bajada desde la parte alta de la Casa de Campo y al final está la bajada de la Cuesta de la Muerte. Animaros a bajarla, no es difícil si no hay surco.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Ciclismo de montaña sin salir de Madrid II. La Casa de Campo.


Hoy toca la segunda ruta por las zonas de Madrid capital en las que se puede practicar ciclismo de montaña sin necesidad de coger el coche. Este recorrido ya es cosa seria, tened en cuenta que se han corrido aquí pruebas de la Copa del Mundo, más de una y más de dos. No destaca por su dureza ni dificultad técnica comparada con el resto de pruebas del calendario, pero nos indica que no es ir de paseo. Es un auténtico lujo tener un sitio así dentro del casco urbano de Madrid, con estaciones de metro incluidas, aunque de poco nos servirán si no vamos en fin de semana, gracias a la gran política de fomento de la bicicleta que practican nuestras instituciones, eso si, en campaña, paseos en bici e inauguración de carriles a ninguna parte por doquier, a ser posible siguiendo circunvalaciones por zonas desiertas que es más fácil de hacer y suma más kilómetros.
La Casa de Campo es el mayor parque de la ciudad, tiene una extensión de 1722 hectáreas, en su mayor parte sin ajardinar ni sufrir ningún tipo de urbanización, aunque en su interior se encuentran el Parque de Atracciones, el Zoo y un pequeño recinto ferial con varios pabellones de ferias y congresos. Está situado al oeste de la ciudad, entre la M-30, la Carretera de Castilla, la Carretera de Extremadura y el término municipal de Pozuelo. En su mayor parte encontraremos zonas de encinar y de retama, aunque a lo largo de la historia hay varias zonas que han ido cambiando de uso y sufriendo repoblaciones con diferentes especies. También hay grandes zonas de pino piñonero.
En cuanto a la fauna, es muy habitual ver conejos, sobre todo los días de diario, que hay mucha menos gente, y varias especies de aves, como urracas, picos carpinteros, pitos reales o estorninos negros.
El parque está surcado por numerosos caminos y senderos y algunas carreteras que hace años que están cerradas al tráfico en los días festivos, quedando convertido en un circuito ciclista donde también pueden disfrutar los ciclistas de carretera.
Por sus características y variedad es un lugar magnífico para empezar en esto del ciclismo de montaña, podemos hacer rutas sin grandes cuestas, tenemos una pista que bordea el parque en la que se puede coger fondo y fuerza sin tener dificultad técnica y tenemos numerosos senderos con cierta dificultad, unos física y otros técnica, destacando en este último punto la famosa Cuesta de la Muerte, podéis ver gran cantidad de vídeos en internet con solo poner ese nombre en un buscador.
Personalmente, me gusta más la zona norte del parque, por donde no se desarrollaban las pruebas de la Copa del Mundo por estar más alejado del metro, hay numerosos caminos, buenas cuestas, senderos de bajada muy entretenidos y mucha menos gente que por las inmediaciones del lago o el teleférico.
La ruta mostrada en el track entra en el parque por el puente sobre la M-30 situado en el polideportivo José María Cagigal, para a continuación hacer un buen calentamiento subiendo al Cerro Garabitas, es una buena cuesta y hay un par de tramos que si no tenemos la suficiente fuerza y soltura con los cambios nos obligará aponer pie a tierra. Hay alternativas por senderos que van rodeando el cerro y que tienen menor pendiente.
A continuación hacemos una bajada complicadilla buscando la famosa bajada de la tubería, un sendero muy entretenido que se puede hacer a buena velocidad pero que hay que llevar cuidado con la tubería que le da nombre y que va siguiendo el camino, hay puntos en los que esta está rota y hay agujeros que nos pueden dar algún susto si no sabemos donde están y bajamos muy deprisa.
Por este sendero llegamos a la pista que va bordeando el parque, si hacemos deprisa estos trozos llegaremos cansados a casa porque tiene pocos tramos llanos. Suele haber senderos paralelos a esta pista que son más entretenidos, cada uno que elija lo que más le guste.
Por la pista llegamos a una explanada en un alto en la que hay una puerta por la que se accede a la urbanización de Somosaguas, aquí cogeremos el sendero de bajada hacia el interior del parque, de las más entretenidas para mi gusto, sin peligro si no vas más rápido de lo debido porque no hay piedras ni raíces, pero con muchas curvas. Nada más llegar abajo, tomamos el camino que sale a la derecha para subir otra vez hacia la pista pero más hacia el sur. Este subida es bastante llevadera y es un camino que también merece la pena hacerlo de bajada.
Seguimos el recorrido llegando hasta la valla del Zoo, podemos ver aquí el delfinario, los tigres y los monos sin pagar entrada, eso si, la subidita no nos la quita nadie y nos hará pensar en algunos casos si merece la pena. Desde aquí bajamos al lago en el único tramo de llano de la ruta, es la parte más sosa pero es buena zona para empezar si estamos muy desentrenados en esto.
Desde el lago tiramos otra vez para arriba para hacer la última bajada de la mañana, muy rápida y que nos lleva por el teleférico hacia abajo buscando la cuesta de la muerte. Solo la he bajado dos veces en mi vida, pero dicen los que la bajan habitualmente que es mucho más fácil de lo que parece, desde luego, cuando te asomas arriba parece de todo menos fácil. Mi impresión es que depende muchísimo de cómo esté el terreno, con la tierra muy seca y suelta me parece muy difícil y después de lluvias que se ha formado el surco en medio de la cuesta, para mi es imposible bajarla. Existen varias alternativas para no tener que bajar esta cuesta, yo personalmente no le veo nada, atractivo, debe ser por el miedo que bloquea hasta la adrenalina. La bajé para tenerla en el track y poder señalarla.
Desde aquí, se enfila ya hacia el norte y lo dejamos encaminado para seguir el anillo verde ciclista por el cual se puede empalmar con El Pardo o la Dehesa de la Villa.
Este track es una mera muestra, os recomiendo que vayáis investigando por vosotros mismos y descubriendo nuevos caminos, es un buen sitio para hacerlo.
Hay mucha gente que le tiene manía a este parque y a montar en bici por él, la verdad es que si puedes ir a la sierra no hay color, pero en mi opinión, cuando no tienes mucho tiempo o cuando vas con gente que empieza, es un magnífico sitio para ir y rara vez te aburres.



Track de la ruta

lunes, 21 de mayo de 2012

Ciclismo de montaña sin salir de Madrid I. Dehesa de la Villa.


Inicio con esta entrada una serie donde describo algunos lugares para practicar ciclismo de montaña sin salir de Madrid capital.
Mucha gente piensa que si vives en una ciudad como Madrid, de casi 4 millones de habitantes, es imposible hacer ciclismo de montaña de verdad saliendo montado de casa. Pues no solo puedes hacer ciclismo de montaña, sino que puedes hacerlo junto a conejos, ciervos e incluso jabalíes y rodar por circuitos de la Copa del Mundo.
No voy a incluir en esta serie las zonas para pasear o salir con los niños, tipo Retiro, Parque Juan Carlos I, Madrid Rio, ese ciclismo de paseo es muy entretenido y es la única opción para mucha gente, pero no es el objeto de esta entrada.
Voy a empezar por un parque que está en el límite con estos que he mencionado en el párrafo anterior, la Dehesa de la Villa, si bien se diferencia en que tiene zonas de pinar todavía sin modificar y dispone de algunas cuestas que si bien son cortas permiten darse algún sofocón subiendo con alegría y pueden darnos algo de diversión en las bajadas.
El parque está situado en la zona noroeste de la ciudad, entre la calle Francos Rodriguez, Sinesio Delgado y la Avenida Complutense. Tiene una extensión de más de 60 hectáreas, fundamentalmente de pino piñonero. Su principal característica es que casi en su totalidad se encuentra sin ajardinar y en ella podemos encontrar ejemplares de ardilla roja, jilgueros, pitos reales y numerosas aves más. Desde alguno de los altos, como el Cerro de los Locos, se tienen muy buenas vistas de la Sierra de Madrid y del monte de El Pardo.
Dispone de un carril bici asfaltado que discurre por la antigua carretera de la Dehesa de la Villa, cuyo último servicio fue como repecho en los Campeonatos del Mundo de ciclismo en ruta del año 2005 y que resulta útil si se quiere hacer alguna serie en subida, sobre todo por la noche, ya que tiene buen firme, está iluminado y no nos encontraremos las chicanes móviles que son los paseantes, que no tienen espacio suficiente en el parque y les gusta ir por el carril rojo.
Como todos los parques de Madrid, es mejor evitarlo en los días festivos de buen tiempo, la gran cantidad de viandantes, niños en bici, corredores, etc, hace que tengamos que ir con mucha precaución y aún así es casi imposible librarse de alguna que otra bronca, aunque hay que reconocer que los usuarios de este parque son bastante tolerantes con todos.
No tiene pérdida alguna y aunque en el track hay un recorrido enlazando las zonas más entretenidas, intentando no pasar varias veces por el mismo sitio, cada uno puede ir por los caminos que le llamen la atención sin miedo a no volver a casa y teniendo en cuenta que las dimensiones del parque hacen que la sensación de estar siempre en el mismo sitio nos acompañe a partir del los primeros 20 minutos y que sea complicado no aburrirse antes de estar una hora rodando.
Por lo demás, poco que contar sobre la ruta, incluye un par de subidas cortas pero intensas, una de ellas difícil de hacer sin echar pie a tierra si el terreno está seco, alguna bajada entretenida, como la de las trincheras que baja hacia la Escuela de Telecomunicaciones, cuidado aquí con los obstáculos artificiales, los aficionados a los saltos se arman de pico y pala y construyen sus propios circuitos de dirt, con el peligro que conlleva de encontrarte un salto donde el día anterior había un camino más o menos liso.
He incluido también una subida completa al carril bici, un buen ejercicio si se hace a buen ritmo y buen sitio para hacer unas series cuando en invierno no da tiempo a ir a ningún sitio antes de que anochezca.
Espero que lo disfruteis y que alguno os aficioneis al ciclismo de montaña por estos caminos, en próximas entradas iré poniendo sitios más entretenidos y exigentes sin salir de Madrid.

Track de la ruta