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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Ruta por la serranía de Cuenca

En esta se llega a ver el suelo, hay sitios que solo se ve verde

Otra crónica bicicletil, que hacía mucho que no me daba una ruta digna de mención, demasiada Casa de Campo.
Aprovechando la casita de mi cuñado y el último fin de semana antes del frio de verdad, nos fuimos toda la familia a pasar un fin de semana campestre y conseguí colar la bici en el maletero, un milagro, la verdad, porque el coche iba hasta arriba con la ropa y las mantas para cinco personajes.
El caso es que fuimos a Laguna del Marquesado, un pueblo en pleno Parque Natural de la Serranía de Cuenca, vaya lugar para andar en bicicleta, mires donde mires solo se ven pinos, por todas partes, ni siquiera en las cumbres de las montañas deja de haberlos. Este punto le da un toque que me llamó mucho la atención, en la sierra de Madrid también hay zonas con muchísimo arbolado, pero miras hacia adelante y siempre hay un punto en el que se acaba la vegetación debido a la altura y en Soria pasa parecido, pero aquí no, vas por un valle por una carretera de mala muerte o por una pista, miras a lo alto de las montañas y sigues viendo el mismo verde, pinos y más pinos.
Aunque busqué en Wikiloc, no encontré ninguna ruta que me diera confianza y además me daba un poco de respeto ir solo por una zona que desconozco por completo y en la que además no hay casi gente, en Madrid sabes que antes o después te vas a cruzar con alguien que sabrá por dónde se anda si estás perdido, pero aquí es otra cosa, no sé donde están los pueblos, ni siquiera se si los hay, no sé dónde van los caminos, no conozco el tipo de terreno, nada, como me pase algo la única salida es tirar del GPS para desandar el camino.
Para rematar, mientras preparo las cosas me doy cuenta de que a pesar de llevar más equipo que nunca, se me ha olvidado la bomba, todos mis repuestos en la mochila sin poder utilizarlos en caso de necesidad.
Opto por la vía menos desconocida, tiro hacia el pueblo y cojo una antigua carretera que va hacia Dehesa Vieja, ese camino lo hice en coche la otra vez que estuve por la zona. El problema es que con el coche no me tuve que esforzar mucho, seguro que si hubiera tenido que empujarlo me habría acordado de las cuestas bestiales que tiene la carreterita. Pronto empiezo a sudar a pesar del frio.
Pasadas estas primeras cuestas empiezo un corto descenso para llegar a la Dehesa Vieja. El camino no tiene gran cosa, pero el entorno, buff el entorno, ni un ruido, unos olores de la leche, si no montas en bici date un paseo por allí, pero merece la pena pasar el rato. Nada más pasar Dehesa Vieja me bajé de la bici a ver si era capaz de encontrar algún níscalo, vi un par de ellos, pero parece ser que los valencianos habían arrasado con todos unas semanas antes.
Seguí mi camino, se supone que el mismo desembocaba en una fuente y ya podía volver para casa, pero resulta que ese trayecto eran 8 kilómetros, con la pereza que me da coger la bici no iba a volverme con un bagaje que podía haber hecho andando, así que cogí la pista que me gustó más y tiré hacia adelante. La pista estaba perfectamente arreglada para el paso de coches, pero solo vi dos y a su derecha en el sentido de la marcha iban saliendo otras pistas más rotas y con unas pendientes que daban miedo.
A la segunda de estas pistas decidí dejar la autopista y empezar a subir, ya no sé si es que estoy muy mal o que la pendiente era muy grande, pero no había sudado así ni en algunas rutas veraniegas, y eso que no debía hacer mucho más de 5ºC.
La pista empezaba con una pendiente bestial, me obligó a meter el molinillo, pero estaba disfrutando como hacía tiempo que no lo hacía, ese disfrute que solo te provocan las rutas desconocidas y en las que el entorno acompaña, en las que tienes la sensación de estar rodando por un sitio por el que poca gente tiene la suerte de hacer sus rutillas. La única pega es no saber dónde voy ni a donde me lleva el camino.
Una vez pasadas las primeras pendientes, el camino suaviza un poco y cambia la piedra suelta por algún tramo con piedras más grandes y fijas al suelo, la bajada puede ser entretenida por aquí y como no se dónde me lleva el camino, tendré que volver por donde he venido.
Me paro a hacer unas fotos, el paisaje no cambia, espectacular, árboles por todas partes, no hay manera ni de intuir por dónde te lleva el camino que estoy siguiendo, no se ve ningún pueblo, nada, sólo pinos y más pinos.
Esta es la laguna. Buenos y fríos baños se daba el marqués

Al final, y después de seguir dos o tres desvíos que llegaban al final de sendos caminos, al llegar a la parte más alta decido darme la vuelta, no me apetece seguir el camino un rato y que se termine y a cambio tener que volver subiendo la cuesta, así que decido volver para casa. El camino ha merecido la pena y bajar alguno de los tramos que he subido seguro que es mejor todavía.
Empiezo la bajada, no es tan divertida como intuía pero está bien, hay que llevar el manillar firme porque hay mucha piedra suelta y algunas zonas de barro resbalan bastante.
Llego a la pista por la que salí desde la fuente, lo primero que veo es un ciervo a no más de 30 metros delante de mí cruzando el camino y subiendo por la ladera de la montaña y luego ya a pedalear en ligero descenso, lo que hace que en poco tiempo esté otra vez en la fuente. Desde allí, 3 kilómetros por carretera y en casa.
Esta ruta era de iniciación, sin ninguna preparación previa y sin saber nada del terreno. Para la próxima utilizaré los programillas de los mapas del GPS y me prepararé una ruta en condiciones, sin tener que ir y volver por el mismo sitio e intentando pasar por lugares que tengan interés. Desde luego, si el pacharán que hay en elaboración en mi casa sale bueno, tendré que volver a coger unas cuantas endrinas para preparar varias botellitas del licorcillo.
Os recomiendo a todos visitar la zona y si tienes una bici mejor todavía, es un sitio digno de ver y patear o bicicletear, yo desde luego no había estado en un sitio como este muchas veces. Sin duda, el próximo viaje a la Laguna no me lo pierdo y la bici viene conmigo si o si.

El track de la ruta que hice no tiene gran cosa, es entretenido y duro, pero sin duda hay rutas mejores que ya os iré contando según vaya descubriéndolas.

Track de la ruta

viernes, 2 de agosto de 2013

Madrid-Segovia, y la Fuenfría pudo conmigo.

Magníficas vistas de Manzanres El Real, de las mejores de todo el trayecto.

Último fin de semana de libertad ciclista de este verano, esta vez con más tiempo para planificar y poder ir acompañado, así que preparo un reto importante, una ruta larga y en constante subida, Madrid – Segovia por el Camino de Santiago.
A las 8:20 salimos del barrio con dirección al monte de El Pardo, buscamos la vía para llegar hasta Tres Cantos pisando lo menos posible el carril bici pero sin intención de coger el rompepiernas que han construído junto a la vía del AVE.
Empezamos el camino muy animados, somnolientos pero animados, por nuestro camino habitual siguiendo las tuberías del Canal de Isabel II, la verdad es que es un poco aburrido, pero no conviene gastar fuerzas tan al principio aún a costa de perdernos nuestros senderos favoritos por dentro de la tapia de el Pardo.
Llegamos hasta El Goloso, donde nos adelanta un grupo de ciclistas que parece que seguirán nuestro mismo camino. Aquí es donde empieza el rompepiernas y no sabemos otra alternativa que el carril bici, por suerte el grupo que nos acaba de adelantar si la conoce, subimos la primera cuesta de la pista del AVE e inmediatamente nos desviamos a un sendero sin dificultad pero bastante más entretenido y asequible que la temida pista.
El descubrimiento de este sendero ha hecho que nuestro camino hasta Tres Cantos sea bastante más fácil y entretenido de lo esperado, así que sin pausa empezamos a seguir las flechas amarillas, que ya aparecen aquí y que nos llevarán hasta Colmenar, entrando en el pueblo por la pista del cementerio.
Una vez en el pueblo, aunque el GPS me manda por la circunvalación, las flechas amarillas nos llevan hasta la puerta de la iglesia haciéndonos rodar en dirección prohibida por una calle. Según mi compañero de fatigas las flechas las ha pintado el del bar de la plaza.
Salimos del pueblo, ahora toca el camino hasta Manzanares El Real, famoso por su castillo. La salida de colmenar es digamos que entretenida, en algunas crónicas de gente que ha pasado por aquí lo denominan trialera, yo no diría tanto, pero si tenemos que echar pie a tierra en algún punto concreto del trayecto.
Pasado este tramo cogemos una pista bastante ancha pero con un firme bastante incómodo, mucha arena y piedra suelta que además de frenar la bicicleta hace que sea realmente incómodo circular.
Por si fuera poco, antes de llegar a  Manzanares hay una cuesta arriba bastante importante que nos hace tomarnos el primer descanso de la jornada, con bocadillos, frutos secos y pasas incluidos. En este punto las vistas son muy bonitas, puede que las mejores de la ruta, aunque esto quizá sea debido a que todavía no voy muy cansado y puedo apreciarlas, cosa que no puedo decir de todo el trayecto.
Ahora toca bajada hacia el pueblo y cogemos el camino que va bordeando La Pedriza para llegar a Mataelpino, es sorprendente la cantidad de flechas amarillas que hay, no me imaginaba que a 700 km de Santiago estuviera ya todo marcado, no nos hace falta mirar el GPS en ningún momento.
En esta zona mis fuerzas empiezan a flaquear, ya no ruedo tan fluido y empiezo a pensar que la subida a la Fuenfría puede ser muy dura.
En una praderita que encontramos paramos debajo de un árbol a hacer lo que correspondería a la comida, bocadillo, almendras, pasas y un membrillo de estos energéticos que venden en el Decathlon, desde luego hoy van a tener trabajo extra si quiero llegar a Segovia.
Después del descanso, que si nos echamos la siesta, que si seguimos, que si tenemos que llegar a Cercedilla igual, seguimos la ruta. Completamos la subida y nos metemos en el pueblo. Grata sorpresa esta al comprobar que es Navacerrada, ya no nos queda nada hasta el pie de puerto y por la hora es posible que todavía lleguemos a coger el tren de Segovia, el objetivo está ya cerca.
Antes de coger la carretera a Cercedilla nos toca un tramo de empujabike pero de los de verdad, casi que carga bikemás que empujabike, voy muy justito y esto es por seguir las flechas en vez de hacer caso por una vez a los que han pasado primero por aquí, que seguro conocen el terreno mejor que nosotros.
Sin ninguna dificultad llegamos a Cercedilla, parada para que mi acompañante, que a estas horas ya va tirando de mi, se compre una barra de pan y una napolitana que dice le sabe a gloria. A partir de aquí empiezan los 13 kilómetros de subida ininterrumpida que llevan  a la fuenfría, tercera vez este mes que me enfrento a esta subida, pero hay una pequeña diferencia entre hacerlo nada más bajar del tren y hacerlo después de 7 horas de pedaleo cuesta arriba casi de continuo.
Ya en la primera fuente de la carretera, parada para rellenar los bidones y algo más, porque voy vacío del todo, he pasado la reserva y todo lo que tengamos por ahí dentro.
Seguimos para arriba, el ritmo es muy cansino, ni siquiera puedo decir que me duela algo o vaya ahogado, nada, falta de fuerzas total.
Nos cruzamos con muchos endureros, este fin de semana hay prueba del Open de España y hoy es jornada de reconocimiento, la verdad es que verles bajar da gusto y envidia.
En la fuente pasada las Dehesas, nueva parada, con bocadillo otra vez, nos vamos comiendo el margen para coger el tren y cada vez veo más lejos el bajar a Segovia, a no ser que queramos llegar a casa a las 11 de la noche.
Tras otra sesión de bocadillo, almendras y pasas y de ver pasar tres grupos de descendedores, retomamos la subida. El ritmo ya es penoso, yo creo que alguno andando me pasaría si no fuera porque a estas horas la gente está dedicándose a comer mejor que a caminar o montar en bici.
Antes de terminar el tramo más complicado me bajo de la bici, voy a hacer andando un rato y luego me monto y completo la subida. En la ducha de los alemanes me monto otra vez en la bici al ver que la pendiente va tomando unos porcentajes más asumibles, pero es solo un par de kilómetros, al rato me vuelvo a bajar pensando en pasar andando el tramo complicado, pero mi cuerpo ya me dice que complicados son todos.
Con esta lamentable estampa llego al mirador de Los Poetas, donde otro grupo de endureros están mirando la salida del tramo 3 y pensando quien empieza, prefiero ni mirarles, porque alguno me ha pasado cuando iba todavía montado, a saber que estarán pensando, aunque si supieran que venimos desde Madrid lo mismo cambiaban de opinión, pero no es mi problema.
Como la bajada del campeonato pasa por el mirados, bajamos andando por miedo a que algún avión de los que se lo están pensando nos pase por encima en el descenso. Nueva parada, ya con la certeza de que es el punto de vuelta y asumiendo definitivamente y sin ningún resquemor que el reto de llegar a Segovia quedará para otra ocasión.
Descanso ya sin prisas y bajada a la estación para coger el tren, al que llegamos 1 minuto tarde, una lástima, ahora tendremos que tomarnos unas cervezas mientras esperamos al siguiente, la verdad es que están ricas tan fresquitas.
Y esto es todo, a partir de aquí la ruta es en tren, lo que iba a ser un trayecto de dos horas desde Segovia se ha convertido en uno de una hora desde Cercedilla.
Aunque en el momento y debido al cansancio no me ha dolido lo más mínimo no llegar hasta donde debiera, con el paso de las horas la espinita se está convirtiendo en un tronco que se ha quedado ahí clavado. El curso que viene sin duda hay que mejorar el estado físico, ahora me queda pensar cómo hacerlo, porque aumentar las rutas de bicicleta no es fácil, habrá que plantearse ir a correr de forma regular y no 2 veces cada semestre.

La ruta me pareció bastante bonita, mejor de lo esperado, y plenamente ciclable, altamente recomendable si estás en forma.

miércoles, 4 de julio de 2012

Artilugios para la bici. El GPS.


Keymaze 500


Como en todo en esta vida, desde hace unos años hay una serie de aparatejos electrónicos que si bien no son necesarios para montar en bicicleta, nos permiten hacer algunas cosas con las que ni pensábamos hace unos años. Una de estas es el GPS.
Cuando hace unos 5 años un compañero de ruta me comentó en modo un poco despectivo que por qué me compraba un cuentakilómetros en vez de un GPS, que costaba no más de 70 euros, le tomé poco menos que por loco, ¿para que me voy a gastar 70 euros en un aparato que hace lo mismo que otro que cuesta poco más de 10 si llega?.
Unos años después no solo tengo un GPS como cuentakilómetros, tengo 2, aunque uno de ellos ya lleva cartografía y el uso que le doy no es para saber lo que he andado sino para saber por dónde me ando.
Pretendo con esta entrada contar mis experiencias con los GPS que he poseído, las ventajas de cada uno y los inconvenientes que le encuentro.
En la actualidad tengo un Keymaze 500, modelo del decathlon similar a un reloj un poco grande, y un Garmin Dakota 10, este ya más grande, con pantalla táctil y con posibilidad de meter mapas. Tuve un tiempo un Garmin Legend pero me duró un par de días, es lo que tiene hacer soportes caseros y no poner medidas paliativas ante los accidentes.
Vista del mapa para seguir rutas

Empezaré con el Keymaze 500, que de momento es el que más alegrías me ha dado, porque no me ha fallado y es con el que empecé en esto de seguir rutas con GPS.
A simple vista es un aparato bastante limitado, es como un reloj pero un poco más grande, sin colores y sin muchos botones. Está pensado fundamentalmente más como cuentakilómetros para registrar nuestras rutas que como GPS que nos permita seguir caminos que han hecho otros, pero no nos debemos dejar engañar por la primera impresión.
El precio en el decathlon es de 130 euros y existe una versión superior con pulsómetro por 170, pero el mismo GPS lo venden en las tiendas de los chinos por unos 150 dolares con pulsómetro. Se puede encontrar de segunda mano por 50 o 60 euros con un poco de paciencia, a mi me costó 60 euros.
En la caja viene con una correa de plástico, otra de velcro, el soporte para colocar el reloj en la bicicleta y el Cd con el programa para la gestión de los archivos.
Este programa es bajo mi punto de vista uno de los puntos fuertes del aparato. Está desarrollado por Decathlon, aunque creo que el fabricante, que es Globasat, tiene otro programa similar. El caso es que hace sencillísimo bajar los archivos, ver la ruta directamente en una ventana con el Google Earth y nos da unas informaciones básicas bastante interesantes que nos permite ver los perfiles, ir almacenando todas las rutas de forma similar a un gestor de entrenamiento, importar y exportar archivos desde y al aparato, cambiar el formato de los archivos y alguna cosa más. Desde luego programas como el Ozi explorer o el Compe Gps nos dan más opciones, pero siempre podemos exportar a formato gpx y trabajar con ellos.
Como cuentakilómetros nos permite configurar 4 pantallas en las que podemos poner hasta 4 campos en cada una de ellas con un montón de información disponible, velocidades media, máxima, actual, desnivel acumulado, desnivel positivo y negativo, velocidad de ascensión y muchas más opciones.
Tiene la opción también de seguir una ruta, no lleva mapas pero cuando le cargamos un track nos representa con una línea en la pantalla el track cargado y con otra más oscura la ruta que vamos siguiendo nosotros. Con esto es más que suficiente para seguir cualquier ruta que descarguemos de internet, lo único que no nos servirá para buscar rutas alternativas u orientarnos si por un descuido perdemos el track, no es un navegador. Además de estas líneas tiene una flecha que nos indica la dirección que debemos seguir hasta el próximo punto del track y pita cada vez que alcanzamos uno de ellos.
Tiene brújula electrónica en cuya pantalla aparece también la flecha que nos indica la dirección al próximo punto.
Hasta aquí los puntos buenos. Ahora os voy a contar las pegas que le encuentro.
La primera y principal a la hora de utilizarlo para seguir una ruta es que solo permite grabar tracks de 100 puntos. De por sí, este inconveniente lo inutiliza prácticamente para utilizarlo para seguir rutas, la mayoría de ellas tienen 1000 o 2000 puntos y más. Sin embargo, hay amables colaboradores anónimos que han cacharreado mucho con este aparato y un amigo portugués, Philly, ha creado un programa que reduce cualquier track a 100 puntos, dejando los que son más significativos y anulando aquellos que no aportan información para seguir una ruta, como son los que se encuentran en tramos rectos. Supongo que este programa tendrá sus limitaciones, pero a mí me ha permitido cargar y seguir rutas de hasta 60 kilómetros por la sierra de Madrid sin ningún problema, eso sin dividir los track en trozos, que es otra opción.
Otra pega que le encuentro es que la batería va integrada. Aunque su duración es mucha, se habla de 9 horas, yo lo he tenido hasta 7 y no indicaba ni la mitad de la descarga, siempre es un problema no poder ponerle unas pilas en caso de emergencia o sustituir la batería al menos cuando esta se estropee.
Por último, comentar que al menos en mi caso no he conseguido que funcione bien el tema de la flechita y el registro de los puntos por los que va pasando, yo veo en el mapa que voy siguiendo el track pero el aparato no registra que voy pasando puntos, probablemente sea un problema de configuración de mi unidad o de los track que le cargo, pero en la mayoría de las rutas, aunque lleve más de 30 kilómetros me sigue indicando como próximo destino el primero o el último punto de la ruta.
Es resumen, es un aparato que a mi me gusta bastante, el enganche me parece muy sencillo y efectivo, el programa de gestión está hecho para los que somos poco hábiles en temas informáticos y aunque no está pensado para ello, permite seguir rutas bastante largas, el precio es bastante contenido y el funcionamiento es bastante intuitivo.
Como contras principales, es necesario hacerse con una serie de programas para sacarle el máximo partido al aparato que creo que Decathlon debería integrar en el Geonaute (programa que viene con el GPS) y sobre todo en tramos rápidos es fácil despistarse y salirse del track. Otra pega que le veo es que la información que registra no es muy precisa, a nivel de altitudes y velocidades da datos extraños que en el programa del decathlon no permiten por ejemplo que veamos las pendientes en un tramo concreto.
Para más información sobre este aparato y cómo sacarle el máximo partido recomiendo visitar este tema del foromtb.com.
Garmin Dakota 10
El Garmin Dakota 10 es otra cosa. Es un GPS con cartografía, con mucha más información y que nos da otras posibilidades que no tiene el Keymaze.
Lo primero cuando adquirimos un GPS de este tipo es hacerse con una buena cartografía que cargar en el aparato y en los programas de gestión de las rutas. Para ello Garmin nos vende el Topo Spain, pero igual que en el Keymaze, hay gente que cacharrea y sabe de estas cosas y el amigo SinRenkor ha creado una cartografía de toda España incluso más completa que la de Garmin, TopoHispania, y es gratis, muchas gracias desde aquí. Lo primero es buscar estos mapas y cargarlos en los programas que nos proporciona Garmin, que ya son dos, MapSource y DataBase, con los que realizaremos los análisis de las rutas e incluso la edición de los tracks descargados.
El aparato viene sin soporte para bicicleta y viendo mi anterior experiencia, esta vez decido hacerme con el soporte oficial de Garmin, a fin de cuentas son 12 euros, muy caro para lo que lleva pero que es difícil de sustituir. El caso es que este soporte no me parece muy bueno, va sujeto al manillar con bridas de plástico y no queda fijo, con lo que se va girando el aparato y es conveniente currarse un poco el punto de anclaje a la bici para que no gire tanto que no podamos verlo. Además, en la última salida se me soltó el aparato del soporte, la ostia fue importante, pero permitió comprobar un punto fuerte, el aparato parece resistente, está pensado para andar por el campo y desde luego el golpe que se dio contra la rueda sólo le supuso un par de rasguños en la carcasa. Suerte también que le había puesto la cuerda atada al manillar para que no llegara al suelo.
Como cuentakilómetros me parece algo más completo de utilizar que el Keymaze y no se puede elegir entre tanta información que mostrar como en este y me parece menos intuitiva la puesta en marcha.
Como navegador es otra cosa, el levar un mapa cargado con una línea que te muestra por dónde debes ir y una flecha azul indicando por dónde vas hace que todo sea más fácil, si te pierdes del track puedes ver el camino en el que te encuentras e incluso puedes hacer variantes de la ruta grabada porque puedes ver dónde hay caminos y dónde no y elegir alguno de ellos para llegar de nuevo al track. El problema que le veo es el color, entre todos los caminos y otras cosas que marcan los mapas, que el track a seguir está en violeta claro y que la pantalla no siempre se ve muy bien, a veces cuesta ver si vamos por la ruta correcta.
En cuanto a la descarga y carga de información, se puede hacer a través de los programas de Garmin o como un dispositivo extraíble más, entras en la memoria del aparato y allí hay varias carpetas en las que están los mapas, los tracks guardados, etc.
La alimentación es mediante dos pilas AA. Hablan también de 8 horas de duración, lo bueno es que al ser pilas siempre se pueden llevar unas de repuesto en la mochila. El otro día lo tuve más de 5 horas encendido y tampoco había llegado a la mitad de la duración.
Como puntos fuertes del aparato está por supuesto la cartografía, es mucho más fácil seguir una ruta con mapas que con dos líneas grises, la posibilidad de cargar rutas con número ilimitado de puntos y la capacidad de almacenamiento, mucho mayor que en el Keymaze. La pantalla táctil no se si considerarlo como ventaja o inconveniente, supongo que esto va en gustos. Otra ventaja es que Garmin está muy extendido, hay gente que ha creado mapas gratuitos y muchos programas están preparados para comunicarse directamente con sus dispositivos.
Como contras, empezando por la última ventaja, los programas que da Garmin son muchas veces de pago o no tienen todas las funcionalidades si no pasas por caja. El soporte tampoco me ha gustado y la pantalla me parece que no se ve todo lo bien que se necesita cuando vas en una bicicleta.
Supongo que el problema de la pantalla estará mejor resuelto en el Garmin Edge, que es la serie específica para bicicleta, y que además pita cuando te alejas del track, con lo que no tienes que ir todo el rato mirando la pantallita, lo que pasa es que son más caros, este Dakota tiene un  precio bastante contenido comparado con otros productos equivalentes incluso de la misma marca.
Igual que en el caso del Keymaze, hay un tema abierto enforomtb donde podréis obtener mucha información.
Para concluir, os diré el uso que le doy a cada uno. En las salidas que conozco el terreno llevo el keymaze, me resulta mucho más cómodo para grabar mis rutas, veo mejor la información de cuentakilómetros y es mucho menos aparatoso en el manillar de la bicicleta. Para rutas que no conozco llevo los dos, grabo mi recorrido con el Keymaze (esto es por costumbre, el otro también lo graba), y llevo la ruta en los dos, aunque la voy siguiendo en el Garmin que es más fácil y siempre me marca la ruta hacia adelante.
Yo creo que un GPS es una buena inversión si no tienes a nadie que te enseñe rutas, siempre está el peligro de descargar cosas que no sabes quién ha hecho y lo que para uno es una autopista para ti puede ser una trialera insalvable, pero es la opción más cómoda y con menos peligro de perderse.
Como cuentakilómetros no está mal, unido a los programas de gestión de entrenamiento y de tratamiento con mapas permiten que saquemos información muy entretenida y poder vacilar un poco con lo colegas a la hora de enseñarles lo que has hecho, por ejemplo el perfil de tu última ruta con 3 puertos de categoría y que veamos en colorines sobre un mapa la pendiente en cada punto.